Intervención R. Vidal


Principal
Arriba
Visita Virtual Gato
Centro de Interpretación de la Espeleología
Convocatoria Inauguracion
Presentación libro Montejaque
Articulo CIE en El Hacho
Articulo en Sur Digital
Intervencion Berrocal
Intervención R. Vidal

CENTRO DE INTERPRETACION ESPELEOLOGICA DE MONTEJAQUE

Inauguración del Centro de Interpretación de la Espeleología y Punto de Información del Parque Natural "Sierra de Grazalema".

EL PAISAJE KÁRSTICO: UNA FORMA DE VIDA

Prof. Dr. Joaquín Rodríguez Vidal, Catedrático de Geodinámica Externa de la Universidad de Huelva
11/10/2003

Introducción

El karst es el paisaje dominante de las regiones mediterráneas, el origen de la cultura occidental. De hecho, es de la antigua Yugoslavia de donde procede esta palabra y la mayor parte de las palabras que dan nombre a los modelados que lo caracterizan.

Este paisaje duro y agreste ha servido de refugio a todas las especies de humanos europeos y ha conformado, después, la identidad cultural y religiosa de los Humanos Modernos.

El paisaje ha condicionado al hombre y el hombre ha condicionado el paisaje. El karst mediterráneo es un ejemplo de eso. Pero, no sólo en el mediterráneo; otras regiones muy pobladas del planeta, como las islas del Caribe, Centroamérica, China, SE de Asia, etc., han desarrollado hábitos y costumbres adaptados a las peculiaridades geológicas de sus respectivos tipos de karst.

Cuando en el año 1999 se publicó el libro sobre Patrimonio Geológico de Andalucía, yo me encargué de redactar varios de sus capítulos, entre ellos el relativo al Karst de la Sierra de Grazalema. Definía el carácter de sus habitantes en consonancia con las características geológicas de su paisaje kárstico: "…que le imprimen una personalidad austera, laboriosa, orgullosa y amable". Esta definición puede ser igualmente aplicada a nuestra comprensión geomorfológica del karst: un paisaje duro, austero, enérgico, a la par que amable, acogedor y sorprendente.

Rasgos dominantes

Pero ¿cómo es este paisaje y cómo ha afectado a la vida del Hombre?

La diversidad del paisaje kárstico depende de los factores geológicos, climáticos y de su historia geomorfológica. Estos tres componentes, actuando a lo largo de millones de años, ofrecen a cada karst sus caracteres actuales y peculiaridades diferenciadoras.

El karst mediterráneo, que es el que más nos interesa y preocupa, es un paisaje natural antropizado, sometido a una herencia climática cercana (pre-Neolítico), con abundante cubierta vegetal y edáfica, y a una deforestación posterior que aceleró los procesos rexistásicos dominantes de erosión actual.

La definición de "desierto rocoso", con la que algunos califican al karst, es el resultado de esta actividad erosiva durante los últimos miles de años. La roca caliza, como componente litológico fundamental, constituye el esqueleto del relieve kárstico, y aporta a su paisaje una aparente longevidad. Esto quiere decir, que el armazón principal del relieve perdura con su morfología durante, a veces, millones de años. Es un relieve, por tanto, resistente y estable en sus rasgos generales.

A pesar de esto, la alternancia litológica y las discontinuidades tectónicas crean líneas o áreas preferentes de debilidad que facilitan una mayor velocidad de erosión. Estos relieves diferenciales son los que le dan aspecto agreste al paisaje kárstico, con los típicos relieves estructurales (mesas, cuestas, hogbacks, crestas, etc.) y valles fluviales encajados (cañones, gargantas, hoces, etc.). España posee varios ejemplos únicos de estos tipos de karst, como El Torcal de Antequera (Málaga) o la Ciudad Encantada de Cuenca. Lo agreste y escarpado de estos relieves les confieren un aspecto misterioso y encantado, siendo lugares deshabitados y propensos al vuelo de la imaginación popular.

La erosión, a una escala mayor, es la que hace de los karst unidades morfológicas bien diferenciadas de su entorno, igualmente resistentes, y que conforman sierras y cadenas montañosas que se elevan topografica y enérgicamente sobre los valles y planicies que las rodean. Este es el paisaje dominante de los karst en Andalucía, fuertemente deformados por la tectónica Alpina.

Los relieves kársticos dominantes han sido utilizados por el Hombre, desde tiempos prerromanos, para el asentamiento defensivo y el control de paso por los valles. Lugares estratégicos que pueblan por doquier la geografía española y andaluza. En épocas, aun anteriores, las cuevas en estos lugares dominantes cumplieron las mismas funciones de refugio y vigilancia.

Rasgos subordinados

Los cambios climáticos de los últimos millones de años y las fluctuaciones del nivel del mar, en el caso del karst costero, son los factores fundamentales que configuran los aspectos menores y característicos de este paisaje. Es decir, aquellos rasgos que definen geomorfológicamente a un karst.

Los sistemas climáticos biostásicos, con abundantes precipitaciones, cubierta vegetal y dominio de la actividad bioquímica, generan las formas principales y más llamativas.

Estos modelados, ahora activos en las regiones húmedas terrestres, se muestran en los karst mediterráneos como formas relictas, a veces difícilmente diferenciables, pero que son capaces de contarnos la historia de climas pasados.

Así pues, el agua (o su ausencia), actuando sobre las rocas carbonatadas durante miles o millones de años confieren al endo y exokarst sus rasgos diferenciales. Se mezclan, por tanto, formas pasadas y formas presentes, en un todo amalgamado y en continua evolución dinámica; y todo ello dentro de una aparente quietud y estabilidad.

Los paisajes kársticos mediterráneos comparten esta dualidad de herencia biostásica pasada y de actividad rexistásica presente, fuertemente influenciada por el uso abusivo que hace el hombre de este territorio. La reforestación de algunas sierras calizas y las inundaciones esporádicas de algunas depresiones mayores y poljes, como el de Zafarraya en Granada, nos recuerdan cómo sería el aspecto y funcionamiento típico de un karst biostásico mediterráneo y su forma de vida asociada. Para reencontrarnos con estos paisajes deberíamos volver nuestra mirada hacia regiones de la antigua Yugoslavia, donde aún permanecen funcionales con todo su esplendor.

El clima mediterráneo actual de montaña, de húmedo a subhúmedo, favorece una actividad natural de carácter biostásico. La humanización de este territorio, desde hace varios milenios, le ha conferido su aspecto actual de montaña desnuda, desprovista de suelos y sedimentos blandos, que han sido arrastrados por intensas arroyadas, muy típicas de estas regiones.

Uso del medio

Los únicos lugares habitables, no sin cierta rudeza, han sido los karst costeros y las montañas con restos de áreas cultivables, como las dolinas y poljes, pequeños reductos de sedimentos arcillosos. El matorral y monte bajo sólo ha sabido soportar un pastoreo de subsistencia.

El agua, como elemento fundamental del desarrollo kárstico y de la ocupación humana del territorio, tiene su drenaje básicamente subterráneo, escaseando en superficie y paralizando el desarrollo de las pequeñas poblaciones rurales. Sólo en los pocos lugares donde los acuíferos surgen al exterior, como manantiales de gran caudal, se localizan asentamientos urbanos de mayor entidad con cultivos variados, incluso, hortofrutícolas.

En la actualidad, el karst es incompatible con los modelos urbanos o turísticos más desarrollistas. El agua, en el karst, es un bien escaso y de muy fácil contaminación. La depuración natural no existe, debido a la elevada trasmisividad de los acuíferos, y la contaminación llega rápidamente a los manantiales. Las industrias contaminantes no tienen cabida en estos lugares, o son de mantenimiento costoso.

El escaso suelo y cubierta vegetal no permite la moderna agricultura intensiva y, donde existe (p.e. Zafarraya), es a costa de un agotamiento de los acuíferos y de un desarrollismo efímero, sin consonancia con el medio. Los bosques, sostén del suelo y de la erosión, deben ser cuidados y repoblados adecuadamente, como segura fuente de riqueza.

¿Dónde está, por tanto, el futuro humanizado de los karst mediterráneos?

El paisaje kárstico es tan singular y tan único, y ha tardado tantos miles o millones de años en formarse, que su sola contemplación satisface los espíritus más exigentes. La valorización de este paisaje será la futura base del desarrollo de sus pueblos, pero manteniendo su ideosincracia y no adoptando pautas especulativas, más propias de otras regiones mediterráneas costeras.


Web de la Mutualidad General Deportiva

Consejeria de Medio Ambiente

Web de la Mutualudad General Deportiva

Premio
Mutualidad General
Deportiva
 a la Prevención
de los Accidentes
Deportivos 2007

 © Copyright Federación Andaluza de Espeleología 2001/2007
C/ Martinez nº 7, entreplanta, oficina 7. 29005 - MALAGA
tel. 902 367 363 fae@espeleo.com fax 952 21 19 60
Horario de oficina: Lunes a viernes de 10 a 13
marco legal

Google
 
Web espeleo.com

 

Junta de Andalucía

Deporte Andaluz

Consejeria Turismo y Deporte