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PROTECCIÓN Y CONSERVACIÓN DE CAVIDADES


COMO ACTUAR EN CASO DE HALLAZGOS ARQUEOLOGICOS EN CAVIDADES

Es tradicional la vinculación existente entre la arqueología y las zonas kársticas, pues durante mucho tiempo las investigaciones arqueológicas se centraron en las cuevas, verdaderos «frigoríficos» que han conservado durante milenios en buen estado gran parte de los restos no sólo de la actividad humana, sino también restos animales de gran interés paleontológico. La matriz sedimentaria alcalina del substrato calcáreo es apta para una buena conservación de ciertos materiales, mientras que otros han ido desapareciendo a pesar de la protección que implica una cavidad, especialmente si ésta es fósil. Y se deduce fácilmente que nuestros antecesores prehistóricos elegirían para su utilización (especialmente protección contra el frío en las gélidas épocas glaciares) aquellas cavidades más secas, a no mucha altura y que permitieran acondicionar cómodamente en su interior un refugio con hierba, helechos y ramas.

Pero además de los restos de asentamientos humanos (pinturas, grabados, instrumentos de piedra, restos óseos, etc.) son de interés los relativos a aspectos zooarqueológicos, que en ningún caso han de menospreciarse.

Los espeleólogos tenemos grandes probabilidades de encontrar en nuestras exploraciones algún tipo de restos con valor arqueológico. Y se suele plantear la duda de cómo actuar en estos casos: ¿se cogen o se dejan allí los restos? ¿se escarba para ver si hay más? ¿mantenemos el secreto o lo publicamos? ¿lo comunicamos a las autoridades o nos callamos «para evitar complicaciones»?.... Estas y muchas otras cuestiones se pueden plantear, y para ello nada mejor que tener en cuenta una serie de consejos que resumimos a continuación.

Según el tipo de restos encontrados, habrá que proceder de una forma diferente:

- Restos faunísticos.

Realizar una descripción detallada de la ubicación del hallazgo; fotografía; recogida de un testimonio pequeño y significativo (pieza dentaria, falange, etc) y ponerse en contacto con el paleontólogo. No recoger todos los restos del animal.

- Evidencias etnográficas.

Descripción detallada de la ubicación del hallazgo; fotografía y croquis; recogida de una pequeña muestra del testimonio (madera, metal, cerámica, etc); ponerse en contacto con un etnógrafo o arqueólogo. No alterar la disposición de los restos; ni recoger todos los restos visibles.

- Restos arqueológicos en superficie.

Como en los casos anteriores, descripción detallada de la cavidad (catalogación), con ubicación en planta de los hallazgos; fotografía y croquis de la disposición de los mismos; en caso de que peligre la conservación de los restos, recoger una pequeña evidencia, significativa del conjunto, apuntando su ubicación en el croquis; ponerse en contacto con un arqueólogo. No alterar la disposición de los restos ni recoger todos los restos arqueológicosvisibles. No excavar en el sedimento, buscando más restos. No dejar pasar mucho tiempo antes de contactar con el especialista.

- Restos arqueológicos en estratigrafía.

Descripción detallada de la cavidad (catalogación), con ubicación en planta de los hallazgos; fotografía y croquis del corte donde se ubiquen los materiales; ponerse en contacto con un arqueólogo. No recoger ningún tipo de resto arqueológico ni excavar en el sedimento, buscando más restos. No dejar pasar mucho tiempo antes de contactar con el especialista.

- Arte rupestre.

Fotografía de la primera figura localizada; salir de la cavidad sobre los propios pasos y detallar exactamente los datos de identificación de la cueva; absoluta discreción por parte de los autores del hallazgo; ponerse en contacto urgentemente (a ser posible, el mismo día) con un arqueólogo o institución competente en el tema y entregarle todo el material disponible. En ningún caso continuar la exploración o buscar otra figuras (se pueden deteriorar distintas evidencias); no alterar el entorno de las figuras, ni caminar en sus inmediaciones o recoger ningún tipo de evidencia, arqueológica o natural; no tocar las paredes o el techo, se perciban o no decoraciones (pintura o grabados) en las mismas; no esperar más de 24 horas para contactar con los especialistas.

- Improntas humanas.

Fotografía de la primera impronta localizada; emplear toda la iluminación disponible para salir de la cavidad sin destruir otras evidencias, sobre los propios pasos; absoluta discreción por parte de los autores del hallazgo; ponerse en contacto urgentemente (a ser posible, el mismo día) con un arqueólogo o institución competente en el tema. No continuar la exploración o buscar otras improntas ni alterar el entorno de las improntas, caminar por sus inmediaciones o recoger ningún tipo de evidencia, arqueológica o natural; no tocar las paredes o el techo. No esperar más de 24 horas para contactar con los especialistas.

Se aconseja siempre realizar una fotografía del hallazgo, volver sobre los propios pasos con cuidado de no modificar nada y comunicarlo urgentemente a los especialistas, guardando gran discreción sobre el hallazgo, aunque se piense que no es muy importante. Esto lo decidirán los expertos tras el estudio pertinente.

Es recomendable contar con una pequeña muestra de los materiales, un simple hueso o un fragmento de cerámica por ejemplo, que servirá al especialista para valorar la importancia arqueológica de los mismos.

Siempre se recomienda realizar un croquis lo más detallado posible de la cavidad y descripción de la zona donde se ha realizado el hallazgo, con la localización precisa de la entrada a la cavidad. Si es posible, indicación de las coordenadas UTM de la misma.

Solamente cuando los especialistas han realizado el estudio correspondiente, se puede proceder -si lo estiman necesario- al posible cierre de la cavidad o las galerías afectadas, y siempre tras las autorizaciones y procedimientos pertinentes. Los descubridores no deben llevar a cabo iniciativas que alteren el estado original del yacimiento. En todo caso, de la colaboración entre el arqueólogo y el espeleólogo no debe deducirse una pérdida del mérito y el reconocimiento debido a los autores del hallazgo.

Evidentemente, la recolección de materiales (piezas de sílex, hachas de piedra, etc.) encontrados a lo largo de nuestras exploraciones es algo que ni tiene sentido ni utilidad: es más lógico dejarlo todo tal cual se encuentra, y sólo en el caso de que un hallazgo peligre por encontrarse en zona de posible paso de otros espeleólogos se hace recomendable protegerlo, entregándolo a los arqueólogos expertos o a las autoridades competentes, que en nuestro caso son las Delegaciones Provinciales de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. Nunca debe considerarse «propiedad privada» un hallazgo, por el hecho de haberlo encontrado uno mismo; antes bien, debe entenderse que cualquier resto con valor arqueológico que encontremos en una cavidad es un patrimonio cultural de la Humanidad en general y de nuestra Comunidad en particular. Por lo tanto, el primer paso ha de ser entregar estos hallazgos a las autoridades competentes, y no caer en el error de coleccionar en casa restos arqueológicos.

Normalmente, cuando se entrega un objeto con valor arqueológico a los especialistas, éstos realizan un acta de recepción que entregan al donante, con indicación de los datos de interés para que conste en dicho documento. De esta forma, el espeleólogo siente reconocida su labor, además de aportar elementos culturales de valor que van a estar bajo la protección y responsabilidad de las autoridades, y de los que se va a beneficiar el conjunto de la sociedad, porque muchas veces estos restos serán expuestos en los Museos Públicos.

Siguiendo estos sencillos consejos, podremos colaborar no sólo en la conservación de nuestro patrimonio arqueológico, sino en su aumento progresivo y en evitar la pérdida de la valiosísima riqueza e información que guardan, como auténticos tesoros, las cuevas.

Juan Mayoral Valsera.
Grupo Espeleológico Plutón.

Bibliografía:- Arrizabalaga, A.: «Algunos apuntes sobre la toma de datos de interés arqueológico en la actividad del espeleólogo» Karaitza nº 3. 1994.


LOS MURCIÉLAGOS CAVERNÍCOLAS
Y SU CONSERVACIÓN

Los murciélagos forman el grupo de mamíferos más diverso de la Peninsula Ibérica contando con 25 especies y a pesar de ello son unos grandes desconocidos.

En las últimas décadas se han detectado descensos poblacionales generalizados, algunos de carácter catastrófico, en numerosas especies europeas de sobre todo de hábitos cavernícolas. Por poner algún ejemplo basta citar que en la segunda mitad de este siglo la población del murciélago grande de herradura en Gran Bretaña ha descendido un 98%, que los murciélagos de herradura han desaparecido de Holanda y casi de Bélgica y que en Francia se ha extinguido el mediano de herradura y las poblaciones del mediterráneo de herradura son el 20% de lo que eran. Hace menos de 10 años ha desaparecido el murciélago ratonero de Gran Bretaña.

No es de extrañar que en todos los países europeos los murciélagos estén legalmente protegidos y que esta preocupación se encuentre recogida en numerosas normativas internacionales. Así en la reciente Directiva de Hábitats de la Unión Europea, en el Anejo II (referido a especies animales y vegetales de interés comunitario para cuya conservación es necesario designar zonas especiales de conservación), aparecen mencionadas 19 especies de mamíferos ibéricos, 11 de las cuales son murciélagos y entre las restantes se encuentran algunas tan emblemáticas como el oso, lince, nutria, etc. Esto puede dar una idea de la situación real en cuanto a la problemática de la conservación de los murciélagos en Europa. Las 11 especies de murciélagos incluidas en el Anejo II viven en Andalucía, nueve de éstas son estrictamente cavernícolas y las otras dos utilizan las cavidades subterráneas frecuentemente.

Los problemas de conservación de los murciélagos cavernícolas se deben a diversos factores que los convierten en organismos muy vulnerables como son:

- Parámetros demográficos: baja natalidad (una cría al año como máximo) y gran longevidad. Esto implica que si por cualquier causa hay un descenso poblacional importante la recuperación es muy lenta o incluso nula si el problema persiste. Estas características son propias de animales mucho más grandes y que frecuentemente tienen graves riesgos de conservación. Especies tan emblemáticas como el oso, el lince, las grandes águilas, el quebrantahuesos, etc. tienen una natalidad incluso superior a la de los murciélagos cavernícolas.

- Gran dependencia de los refugios diurnos, de tal manera que la presencia y abundancia de estas especies está limitada por la disponibilidad de estos refugios. A esto hay que unir que los refugios subterráneos son un recurso limitado y no renovable que hasta hace poco estaban vetados a los hombre pero que ahora están sometidos a una creciente presión humana.

- Escasa tolerancia a las molestias humanas incluso a las que podrían considerarse como mínimas. Son evidentes los perjuicios cuando se enciende fuego debajo de una colonia o se les tira piedras, pero hay que saber que aún con comportamientos cuidadosos se producen molestias importantes. Recientemente se ha hecho un estudio que pone este hecho de manifiesto. Unos científicos canadienses entraron en invierno en unas cavidades para estimar el tamaño de las poblaciones de murciélagos hibernando. Los murciélagos no fueron tocados y las molestias por ruido y luz se redujeron al mínimo. Estos científicos colocaron unos sensores que captan movimientos y comprobaron que los murciélagos, que aparentemente no habían sido molestados, comenzaron a despertarse y volar al rato de marcharse ellos y que esta actividad se mantuvo hasta 8 horas después de abandonar el refugio. Hay que tener en cuenta que hay épocas en que son especialmente sensibles sobre todo durante la cría (abril a julio) e hibernación (noviembre a marzo). Durante la reproducción las molestias pueden afectar la gestación y el abandono y muerte de los jóvenes. Las molestias en la hibernación aunque menos aparentes pueden ser mucho más graves, el despertar del torpor implica un importante gasto de las reservas de grasa que les permitiría permanecer entre 10 y 30 días en hibernación, si las molestias y los consiguientes despertares son frecuentes las reservas almacenadas durante el otoño pueden gastarse antes de que llegue la abundancia de comida de la primavera y los murciélagos llegan a morir de inanicción.

- Presentan un elevado gregarismo existiendo colonias que cuentan desde varias decenas a varios millares de individuos dependiendo de las especies. Esta circunstancia puede causar el efecto psicológico de que los murciélagos son muy abundantes y que los problemas de conservación se exageran, esto no es cierto porque el gran agrupamiento que a veces observamos está usando un territorio de caza de hasta varios miles de kilómetros cuadrados y si desaparece esa colonia desaparece la especie en toda el área. Pero es mucho más grave el que este hecho les hace especialmente vulnerables a situaciones catastróficas algunas naturales muy raras como el hundimiento de una cavidad y otras causadas por el hombre que cada vez son más frecuentes como actos vandálicos, apertura al turismo de cavidades, cerramientos de cavidades por diversas causas, etc. Podemos mencionar como ejemplos el reciente cierre de varias cavidades por la Confederación Hidrológica del Sur en la zona de yesos de Gobantes en Antequera o la apertura al turismo de la cueva de Los Murciélagos de Zuheros en Córdoba, esta última tenía colonias de más de 10.000 indivuos en los años 30.

La actitud de los espeleólogos hacia los murciélagos en general es respetuosa y positiva. De hecho es frecuente que en los escudos de los grupos de espeleología aparezca alguna referencia a estos animales. Sin embargo existe un desconocimiento de la problemática de estos animales muy profunda. Esperamos que las líneas anteriores hayan contribuído a mejorar esta situación. Conviene tener presente y ser conscientes que como hemos dicho cualquier actividad que se realice en una cueva que tenga murciélagos va a repercutir negativamente en ellos.

En la actualidad hay diversos colectivos que de manera independiente y con diferentes enfoques están luchando contra las agresiones que están sufriendo las cavidades subterráneas (arqueólogos, espeleólogos, biólogos, etc.). Es importante que cada uno conozca la problemática de los otros para aunar esfuerzos y reducir interferencias.

El grupo de investigación de quirópteros de la Estación Biológica de Doñana lleva bastantes años colaborando con la administración andaluza encargada del Medio Ambiente para que se tomen las medidas oportunas que aseguren el mantenimiento de las poblaciones de murciélagos cavernícolas. Como primera medida estamos realizando un inventario de los refugios que albergan colonias importantes. Están terminadas las provincias de Huelva y Sevilla y estamos trabajando en Cádiz y Málaga. Para las cuevas con colonias de interés será necesario establecer un plan de uso en el que se respeten las fechas en que los murciélagos los utilicen. La elaboración de estos planes de uso debe hacerse de manera consensuada con el resto de colectivos interesados en actividades en las cuevas, sobre todo con los espeleólogos. Una de las principales medidas a tomar es poner cerramientos que impidan el paso a personas pero permitan el de los murciélagos. En definitiva se trata de que respetemos a los habitantes de estos lugares que nos llaman tan poderosamente la atención porque ellos los vienen ocupando desde hace millones de años.

Grupo de Murcielagos
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