Turismo en Sorbas


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EL KARST EN YESO DE SORBAS: PROBLEMÁTICA DE UNA ALTERNATIVA TURÍSTICA

El karst en yeso de Sorbas, con tan sólo 12 km2 de extensión es uno de los entornos espeleológicos más peculiares de Europa. Estamos acostumbrados, normalmente, a ver cuevas turísticas desarrolladas en calizas -como Nerja (Málaga), la cueva de las Maravillas (Huelva), etc…- pero sin embargo, pocos son los lugares que ofrecen la posibilidad de poder observar el desarrollo de cuevas en un material como el yeso; Sorbas es un lugar privilegiado en este aspecto.

En una cueva en yeso todo difiere, nada es igual a lo que podemos encontrar en una cueva excavada en calizas. Las paredes de las cavidades muestran el brillo característico de los cristales de yeso al quedar iluminadas con la débil luz; las estalactitas conservan una coloración blanca, lechosa, que contrasta vivamente frente a la oscuridad circundante. Es un mundo extraño que sorprende a cualquiera, incluso al espeleólogo ya conocedor de muchas otras cavidades.

El karst en yeso de Sorbas es lo que es, y empezó a ser realmente conocido en nuestra provincia gracias a los grupos espeleológicos almerienses. Gracias a ellos se empezaron a conocer cada una de los cientos de cavidades que alberga este pequeño afloramiento de yeso, y gracias a ellos la administración se concienció de que había que proteger de alguna manera un entorno tan singular. La exploración ha progresado tanto que actualmente se conoce en este afloramiento la mayor cueva de toda Andalucía: la Cueva del Agua con más de 8 km. de galerías exploradas. Por otro lado, la divulgación continua ha permitido que se hable de las cuevas de Sorbas no sólo en los cerrados entornos espeleológicos; ya hay mucha gente que ha podido conocer alguna de sus cavidades sin ser un especialista. Empiezan a crearse alternativas turísticas que permiten que casi cualquier persona pueda acercarse a este entorno como si de un explorador se tratase.

Una alternativa turística

Hoy en día existen diversas empresas en el karst en yeso de Sorbas que se dedican a enseñar al turista que ha decidido adentrarse en nuestra provincia alguna de las cavidades más conocidas (La Cueva del Yeso, Covadura). Su forma de actuar es realmente peculiar. No se trata de una visita a una cavidad turística convencional, donde la iluminación, las escaleras, los senderos de cemento han pasado a ser lo realmente peculiar de la cavidad. En el caso del karst de Sorbas se intenta dar a conocer la cavidad tal y como es, sin nada artificial en la misma, salvo lo meramente necesario para poder atravesarla: un casco, una batería que soporte la iluminación portátil y estar dispuesto a embarrarse si fuera necesario.

La idea, que surgió inicialmente de los propios grupos espeleológicos, encaja dentro de la facilidad que actualmente se le ofrece al público de poder practicar deportes denominados de aventura. Posiblemente sea esta alternativa la que más futuro pueda tener en un turismo de interior o rural en nuestra provincia, donde por medio de una actividad no habitual se acerca al turista a la naturaleza, en este caso una naturaleza oculta a la mayor parte de la gente. Sin embargo, la espeleología no esta exenta de problemas, y no me refiero al riesgo de su práctica, sino a que la misma no está libre de provocar una afección a un medio que en este caso es enormemente frágil: el medio subterráneo.

Problemática del desarrollo turístico

Las cavidades son un medio muy estable, con unas condiciones de temperatura y humedad casi constantes en el tiempo si se comparan con las variaciones en el exterior. El simple hecho de que entremos en ellas supone la modificación de estas condiciones de estabilidad. Nuestro calor corporal, la luz del carburo, hasta las pisadas pueden cambiar o destrozar en un momento todo este entorno. Lo único que se puede hacer es intentar minimizar los efectos negativos de la actividad que realicemos dentro de la cavidad, en este caso una visita turística.

El problema reside en que para poder minimizar el efecto negativo producido hace falta conocer previamente cuales son las características físicoquímicas de estas cavidades y su variabilidad. Hasta la fecha, la Delegación de Medio Ambiente no ha realizado ningún estudio tendente a confirmar la magnitud de la afección que se está produciendo en las cavidades visitadas. Determinar con argumentos convincentes que cuevas son visitables y cuales no, que número de personas puede visitarlas y con qué cadencia, etc…, debió ser la primera labor a realizar tras la declaración de Paraje Natural del karst en yeso de Sorbas. Actualmente, se tiende a imponer unas condiciones lo más estrictas posibles para la visita a las cavidades, pero aún así no se puede saber si ya se ha hecho un daño irreparable. Lamentablemente, la actuación de la administración ha sido la de casi siempre: se ha empezado a vender el producto (las cuevas) antes de saber en que medida puede explotarse este recurso turístico y mucho antes de haber dotado al Paraje de una infraestructura real de protección. De este modo se ha conseguido que Sorbas pase a engrosar la lista los Espacios Naturales Desprotegidos de nuestra geografía. Parece que todavía se está a tiempo de cambiar, pero continúa siendo poco más que una intención.

Futuro amenazado

La afección que puede producir este tipo de turismo sobre las cavidades si no se controla convenientemente se queda en nada si lo comparamos con la actuación de una cantera dedicada a la explotación del yeso. En principio, la contraposición que se crea entre la explotación ambiental del karst de Sorbas y su explotación minera es radical e incluso divide, en cuanto a opinión, a los propios habitantes de Sorbas. El motivo por el cual se deben buscar otras alternativas económicas para el municipio es muy claro: el recurso minero no es infinito, esta limitado a la existencia del propio yeso y algún día se acabará.

Es cierto que el cambio de mentalidad, para llegar a reconocer que el yeso puede ser explotable de otra manera, debe ser progresivo. Por este motivo, al tratarse de un paraje tan peculiar y dados los intereses inicialmente contrapuestos entre sí, es necesario arbitrar una directriz ambiental de explotación minera que permita el que otros usos activos o potenciales de este Paraje Natural puedan desarrollarse con unas perspectivas de futuro mínimas. Para cubrir este objetivo es necesario que se cumplan varios aspectos tales como la limitación del área de explotación de las canteras sin que ello suponga su desaparición inmediata, la determinación de nuevas áreas donde pueda ser viable la explotación que no afecten directamente a las cavidades, secuenciar la explotación de manera que la explotación inicial afecte a áreas con menor interés espeleológico y finalmente realizar un programa progresivo de abandono de canteras que restaure al máximo el medio.

El turismo alternativo en Sorbas debe demostrar que no sólo es alternativo ante otras actividades turísticas sino que lo es además frente a la misma explotación minera del yeso. Algo que parece imposible de conseguir, pero que cada vez parece más cercano. Esperemos que dentro de pocos años no se tenga que hablar de una alternativa perdida.  

José María Calaforra
Vicepresidente de la Federación Andaluza de Espeleología
Profesor de Geología de la Universidad de Almería  


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